
Por qué abandonas todas las apps de presupuesto (y no es culpa tuya)
Seguro que te suena el ritual. Un día (muchas veces en enero, o después de un mes especialmente malo) instalas una app de presupuesto. Le dedicas una tarde entera: creas categorías, asignas límites, registras los primeros gastos con entusiasmo. “Este mes sí”.
Tres semanas después, la app tiene doce gastos sin categorizar, el presupuesto de “Ocio” lleva superado desde el día 9 y tú has dejado de abrirla. Hasta el próximo enero.































