
El sistema de tres cuentas para no pensar en dinero
Miras el saldo de tu cuenta antes de comprar algo que no es imprescindible. El número parece suficiente, así que compras. Diez días después llega el recibo de la comunidad y te descuadra el mes, porque ese dinero «suficiente» ya estaba comprometido sin que lo supieras. No es un problema de gastar mal: es que un solo número no te dice qué parte es tuya de verdad para gastar.
El tip: que el dinero viva repartido, no junto
La idea es simple y no depende de llevar ninguna cuenta mental: divide tu dinero en tres cuentas físicas, cada una con un trabajo único.