
Cómo ponerte un sueldo siendo autónomo (y no gastarte lo de los impuestos)
Cuando eres asalariado, el día 30 te llega una cifra fija. Sabes exactamente con cuánto cuentas, y todo lo demás (impuestos, Seguridad Social) ya se ha quedado por el camino sin que hayas tenido que pensarlo. Cuando te haces autónomo, esa cifra fija desaparece. Un cliente te paga 1.200 euros y, si no tienes cuidado, esos 1.200 euros «son tuyos» en tu cabeza el mismo día que entran en la cuenta. No lo son. Una parte hay que devolverla en impuestos, otra parte cubre los gastos del negocio, y solo lo que queda después de eso es, de verdad, tu sueldo.