Importaciones pendientes
La bandeja donde aterrizan los movimientos que llegan solos por una integración y que Cuéntamo no ha sabido colocar del todo: los revisas y decides uno a uno
La pantalla Importaciones pendientes es una bandeja de entrada: aquí se acumulan los movimientos bancarios que llegan solos a Cuéntamo (por una integración, un automatismo o la API pública) y que Cuéntamo no ha podido colocar con seguridad. En vez de crearlos a ciegas o descartarlos sin más, los deja apartados para que tú los revises y decidas qué hacer con cada uno.
La diferencia con Importar fichero es el origen. Allí tú subes a mano el extracto y controlas todo el proceso de principio a fin. Aquí los movimientos entran por su cuenta, sin que estés delante: alguien (un servicio externo, un script tuyo, una automatización que envía cada operación en cuanto tu banco la registra) los empuja a Cuéntamo a través de la API. Esta pantalla es donde reposan hasta que tú les das el visto bueno.
Nada se guarda como movimiento real sin tu confirmación. Lo que llega por esta vía queda «pendiente»; solo se convierte en un movimiento de verdad cuando tú lo importas desde aquí.
Para qué sirve: revisar lo que entra en automático
Cuéntamo puede recibir movimientos bancarios en tiempo real a través de su API pública, autenticada con un token de acceso personal (esos tokens que gestionas en Configuración). La idea es que, si tienes una integración o un pequeño automatismo conectado a tu banco, cada operación llegue a Cuéntamo en cuanto se produce, sin esperar a fin de mes para descargar el extracto.
Cuando un movimiento llega por esa vía, Cuéntamo intenta colocarlo solo. Si lo tiene clarísimo (por ejemplo, coincide exactamente con una previsión que ya tenías), lo aplica sin molestarte. Pero si hay cualquier duda —no encuentra con qué emparejarlo, hay varias previsiones candidatas, o el importe no cuadra del todo—, no se arriesga: lo aparta en esta bandeja de pendientes para que la última palabra sea tuya.
Así tienes lo mejor de los dos mundos: la comodidad de que los movimientos entren solos y la tranquilidad de que nada dudoso se cuela en tus cuentas sin que lo apruebes.
El aviso en la barra lateral
La entrada Importaciones pendientes del menú lateral solo aparece cuando hay algo que revisar. Si la bandeja está vacía, ni siquiera se muestra: no te ensucia el menú con secciones que no necesitas.
Cuando hay movimientos esperando, la entrada asoma con un distintivo ámbar y una cifra encima del icono con el número exacto de pendientes (si pasan de 99, se muestra «99+»). Es el aviso de «tienes cosas que aprobar»: en cuanto lo resuelvas todo, la entrada y su contador desaparecen del menú.
La lista, agrupada por cuenta entrante
Al abrir la pantalla ves una cabecera con el total de pendientes y, debajo, los movimientos agrupados por su cuenta entrante: la cuenta bancaria de origen tal como la identifica la integración (un IBAN o un número de cuenta). Dentro de cada grupo, los movimientos van ordenados por fecha ascendente (el más antiguo primero), como se revisa un extracto.
La cabecera de cada grupo indica la cuenta entrante, cuántos movimientos contiene y, si ya está mapeada, a qué cuenta de Cuéntamo apunta. Los movimientos que llegaron sin identificar la cuenta de origen se agrupan aparte, como «Sin identificar».
Cuando el grupo ya está mapeado, cada movimiento incluye un enlace «Ver movimientos» que abre un panel lateral, sin salir de la bandeja, con la lista de esa cuenta: sus movimientos reales y previstos con el saldo acumulado (una raya marca «Hoy», separando lo real de lo previsto). El panel salta y resalta la fecha del movimiento que estás revisando, para que veas su contexto de saldo de un vistazo, e incluye un buscador (por concepto, categoría o importe) y un botón «Ir a hoy». Es la forma de mirar el contexto y decidir con criterio qué importar, qué es duplicado y qué no.
Asociar una cuenta entrante a una cuenta tuya
Cuando la integración no ha sabido a qué cuenta de Cuéntamo pertenece un grupo de movimientos, en la cabecera del grupo tienes un selector «Asociar a cuenta…». Eliges una de tus cuentas y pulsas Asociar: esa cuenta se asigna de golpe a todos los movimientos del grupo, sin tener que ir uno a uno.
Si marcas «Recordar para próximas importaciones», Cuéntamo guarda esa correspondencia en la cuenta (su referencia externa), de modo que las siguientes veces que lleguen movimientos de esa misma cuenta bancaria se emparejen solos, sin volver a preguntarte. Si el grupo ya estaba mapeado, el mismo selector te deja cambiarlo a otra cuenta.
Asignar la cuenta a un movimiento suelto (y buscar su previsión)
Además del selector del grupo, cada movimiento sin cuenta lleva su propio selector: «Sin cuenta asignada. Elige una para buscar previsto». Es la vía para hacerlo uno a uno cuando distintos movimientos de la misma cuenta entrante van a cuentas tuyas diferentes.
Lo interesante es lo que pasa al asignar (tanto por fila como con el botón «Asociar a cuenta» del grupo): Cuéntamo vuelve a pasar cada movimiento por el motor de emparejamiento, ahora contra los movimientos de la cuenta que acabas de elegir. Empareja con sus previsiones (aparece «confirmar la previsión»), detecta los que ya tienes registrados y deja como nuevos solo los que de verdad lo son. Así no pierdes el emparejamiento automático por el simple hecho de que la cuenta llegara sin identificar.
Movimientos que ya tienes (posibles duplicados)
Cuando asignas la cuenta, Cuéntamo cruza cada movimiento entrante con los que ya tienes registrados en ella. Los que coinciden con un movimiento existente se agrupan aparte, bajo el desplegable «Ya los tienes», plegado por defecto para no ensuciar la lista. Se asumen correctos: su acción por defecto es «Ya lo tengo» (no importar), así que, si no tocas nada, no se duplican.
Puedes desplegarlos para revisarlos uno a uno: cada ficha te enseña el movimiento existente con el que coincide (por importe y fecha; «ya lo tienes» si es exacto, «puede que ya lo tengas» si la fecha baila un par de días). Si alguno resulta ser de verdad nuevo, cámbialo a «Importar igualmente».
Cuando confirmas abajo, los que dejas como «ya lo tengo» hacen además un pequeño merge: se le enlaza la referencia bancaria al movimiento que ya tenías (que muchas veces no la traía, por haberlo metido a mano). Con eso, las siguientes sincronizaciones reconocen ese movimiento y no vuelven a encolarlo.
Qué muestra cada movimiento
Cada pendiente se presenta como una ficha con la información que llegó del banco:
- El concepto tal cual lo mandó el banco.
- La fecha de la operación, la cuenta de Cuéntamo a la que va destinada y, si venía, la referencia bancaria (el identificador único de la operación, marcado como «ref:»).
- El importe, en verde si es un ingreso (con un «+» delante) o en rojo si es un gasto.
En los grupos de emparejamiento dudoso o sugerido, la ficha añade una barra de confianza (verde alta, ámbar media, roja baja) con el porcentaje de seguridad, y a su lado el detalle de la previsión candidata: su concepto, su importe y su fecha. Así ves de un golpe con qué te propone emparejar el movimiento y decides si tiene sentido.
Si la integración envía información extra del movimiento (beneficiario, tipo de operación, categoría del banco, referencia SEPA, o cualquier dato suelto de la fuente), la ficha muestra un desplegable «Detalle». Cuéntamo conserva ese dato tal cual llega, aunque no lo interprete, para que no se pierda. Ojo: lo que aparezca depende de lo que dé el banco; datos como la dirección de suministro de un recibo no suelen viajar en el apunte bancario (viven en la factura), así que puede que no estén.
Resolver un movimiento sin pareja
Para los pendientes sin emparejar, cada ficha te ofrece tres decisiones en forma de botones:
- Crear movimiento (verde): conviértelo en un movimiento real en la cuenta indicada. Es lo que harás con los pendientes legítimos que quieres conservar.
- No importar (rojo): descártalo. Úsalo cuando sea algo que no quieres en tus cuentas (un duplicado, una operación de prueba, algo que no te interesa registrar). Desaparece de la bandeja sin crear nada. Es una decisión puntual: no se recuerda. Si ese mismo movimiento vuelve a importarse más adelante, reaparecerá en la bandeja para que decidas de nuevo.
- Más tarde (gris): déjalo como está para decidir en otra ocasión. Es la opción por defecto: mientras no toques nada, el movimiento sigue pendiente.
Al elegir Crear movimiento, se despliegan dos campos para afinar el alta: uno para editar el concepto (por si el del banco es críptico) y un selector de categoría. Cuéntamo te sugiere una categoría automáticamente a partir del concepto y la deja ya seleccionada; puedes aceptarla o cambiarla. El selector solo te ofrece categorías del tipo correcto (de gasto si es un cargo, de ingreso si es un abono).
Si tienes activo el módulo de autónomos, aparece además una casilla «De autónomo»: márcala para que el movimiento sea de ámbito freelance y se cree su entrada en el libro registro. Al marcarla puedes elegir el tipo de IVA (los que ofrece tu régimen fiscal), que se siembra en el documento. Así clasificas un gasto deducible en el mismo momento de importarlo, sin tener que editarlo luego. La casilla aparece tanto al crear una entrada nueva como al confirmar un previsto; al confirmar, adopta el ámbito y el IVA que ya tuviera el previsto (y puedes cambiarlos —incluido devolverlo a personal, que archiva su documento).
Encima del concepto puede aparecer una sugerencia (un botón con ✎): es cómo tú mismo nombraste antes movimientos con ese mismo concepto bancario. Un clic y lo rellena, para no reescribir el «Recibo …» del banco cada vez.
Resolver un movimiento con pareja probable
Para los pendientes con emparejamiento dudoso o sugerido, las decisiones cambian, porque además de importar puedes confirmar la previsión que Cuéntamo cree que corresponde:
- Confirmar previsión (verde): das por buena la pareja. La previsión candidata pasa a ser el movimiento real de esta operación, en lugar de crear un duplicado. Hereda el concepto y la categoría de la previsión: no te pide nada, porque el movimiento ya sabe lo que es. Si luego quieres afinarlo, lo editas desde Movimientos. Y si la previsión que confirmas es una pata de un traspaso, la otra pata se confirma sola (un traspaso es un único movimiento de dos patas): nunca se queda a medias.
- Crear nuevo (azul): ignora la pareja propuesta y crea un movimiento nuevo e independiente. Úsalo cuando el candidato no es realmente el mismo pago. Aquí sí aparecen los campos de concepto y categoría (con la sugerencia automática).
- No importar (rojo): descártalo, igual que en el caso sin pareja.
- Más tarde (gris): déjalo pendiente para después.
Confirmar previsiones desde aquí es una de las vías legítimas por las que una previsión pasa a ser un movimiento real: es tu confirmación explícita, no un automatismo a tus espaldas.
Emparejar a mano (aunque no encaje a la primera)
Cuando un movimiento no encaja solo, o el emparejamiento automático elige mal (dos recibos parecidos, dos cuotas del mismo mes…), tienes el enlace «Buscar para emparejar». Aparece en cualquier movimiento con cuenta, esté o no emparejado.
Al pulsarlo, Cuéntamo lista candidatos de esa cuenta cercanos en fecha y del mismo signo, en dos grupos:
- Previsiones (confirmar): eliges la previsión correcta y, al aplicar, se confirma como el movimiento real (en vez de crear un duplicado).
- Ya existentes (emparejar): movimientos reales que ya tienes (aún sin referencia bancaria). Si eliges uno, le dices a Cuéntamo «esto ya lo tengo, es este»: no se importa nada y se hace el merge (se le enlaza la referencia bancaria al movimiento existente, para que no vuelva a encolarse). Es la vía manual para los casos que la detección automática no pilla (fechas muy separadas, importes que no cuadran al céntimo).
Una previsión ya reclamada por otro movimiento de la misma tanda no aparece: así no confirmas la misma previsión dos veces.
Un mismo previsto para varios movimientos
Puede pasar que asignes varios movimientos entrantes a la misma previsión (por ejemplo, una compra que el banco te cobró en dos partes). De entrada Cuéntamo lo evita, pero si de verdad lo quieres, al aplicar te pregunta caso por caso cómo importarlo, con dos opciones:
- El más cercano confirma la previsión: el movimiento más próximo en fecha confirma la previsión (con su importe) y los demás se crean como movimientos nuevos e independientes. Mantiene una línea por cada apunte del banco.
- Sumar en la previsión: la previsión se confirma como una sola entrada cuyo importe es la suma de los movimientos asignados. Útil cuando lo que quieres es ver ese gasto como un único apunte.
Eliges por cada previsión en conflicto y luego se importa todo junto.
Combinar varios movimientos en uno
A veces el banco parte un solo movimiento tuyo en varios cargos: el caso típico es una compra en divisa más su comisión de cambio, que llegan como dos apuntes distintos aunque tú los tengas (o los quieras tener) como un único movimiento en la tarjeta. Para eso está Combinar.
Cada fila de la bandeja tiene, a la izquierda, una casilla de selección. Marca las que quieras unir —tienen que ser de la misma cuenta— y aparecerá el botón «Combinar» en la barra inferior. Al pulsarlo, eliges el destino:
- En un movimiento existente: enlaza los apuntes seleccionados a un movimiento que ya tienes en la cuenta (por ejemplo, ese cargo único que metiste a mano). Cuéntamo te lista los movimientos cercanos para elegirlo. Si la suma de los apuntes no coincide con el importe del movimiento, te avisa de la diferencia y te deja, si quieres, ajustar el importe al total (por defecto lo respeta).
- En un movimiento nuevo: crea un movimiento único cuyo importe es la suma de los apuntes, con el concepto y la categoría que indiques.
Combines en el destino que combines, Cuéntamo guarda las referencias bancarias de todos los apuntes en ese movimiento. Así, si esos mismos cargos vuelven a importarse en el futuro, se reconocen como ya registrados y no se cuelan de nuevo. Es la manera de que «varios apuntes del banco = un movimiento en Cuéntamo» quede bien atado también de cara a las próximas importaciones.
Deduplicación por referencia bancaria
Cuando los movimientos llegan solos y en tiempo real, el mayor riesgo es meter dos veces lo mismo: que la integración reenvíe una operación que ya habías registrado, o que solape lo que ya importaste a mano desde un extracto. Cuéntamo lo evita con la referencia bancaria, ese identificador único que acompaña a cada operación.
Si un movimiento que entra por la API trae una referencia que ya existe en tus datos, Cuéntamo lo reconoce como un duplicado y lo aplica o lo descarta automáticamente, sin llenarte la bandeja de repeticiones. Por eso lo que acaba llegando a esta pantalla es, sobre todo, lo genuinamente nuevo o dudoso: lo repetido se filtra antes de molestarte.
La referencia que ves en cada ficha (el «ref:») es precisamente ese identificador. Si quieres que la deduplicación funcione fino, conviene que tus cuentas y tu integración manejen bien estas referencias.
¿Y si importas algo que ya habías verificado a mano? No se duplica. Cuéntamo lo reconoce como ya existente —por la referencia, o por coincidir en fecha e importe con un movimiento real tuyo— y lo omite. Esto también se comprueba cuando asignas la cuenta a un movimiento que llegó sin ella: si al asignarla resulta que ya existía verificado, la ficha se descarta como duplicado y te avisa, en vez de ofrecerte crear una copia.
Deshacer una importación devuelve las filas al inbox. Si aplicas una importación y luego la deshaces (con Ctrl/Cmd+Z, o con «Deshacer desde el descuadre» cuando un cuadre se rompe), Cuéntamo no solo borra los movimientos creados: también reabre en esta bandeja las filas correspondientes, para que puedas revisarlas y decidir de nuevo. Rehacer (Ctrl/Cmd+Shift+Z) las vuelve a resolver.
Descartar todo, o solo una cuenta entrante
Arriba a la derecha hay un botón «Descartar todo». Marca de golpe todos los pendientes como «no importar». Es útil cuando llega un lote que no te interesa (por ejemplo, tras una prueba de tu integración) y prefieres vaciar la bandeja sin ir uno por uno.
Y si solo quieres deshacerte de los movimientos de una cuenta entrante concreta (una cuenta bancaria que no te interesa procesar), en la cabecera de su grupo tienes el botón «No importar»: marca de una vez todos los movimientos de ese grupo. Vuelve a pulsarlo para deshacer.
Ojo: ambos marcan la decisión, pero no se aplica hasta que confirmes abajo, así que aún puedes cambiar de idea antes de pulsar el botón final.
Cuando la fuente te ha entregado toda la historia de la cuenta y solo quieres quedarte con lo reciente (pasa con algunos bancos al conectarlos por primera vez), el grupo tiene la acción «Borrar anteriores a…»: eliges una fecha, Cuéntamo te dice cuántas filas se van a borrar y, al confirmar, quita de la bandeja solo lo anterior a ese día de esa cuenta entrante. Y si lo que sobra son movimientos sueltos, cada fila tiene su propia papelera.
Ninguna de estas dos crea reglas: borran lo que hay ahora y no cambian lo que llegue mañana. Es la diferencia importante con descartar, y por eso cada acción de la pantalla te dice si afecta solo a ese movimiento o si se recuerda para los siguientes.
Si lo que quieres es eliminarlos del todo y sin dejar rastro —datos que llegaron por error de una cuenta que no vas a procesar—, cada grupo tiene además el botón «Ignorar y borrar». A diferencia de «No importar», este es inmediato (no espera a que confirmes abajo) y borra esos movimientos de la bandeja para siempre: no quedan guardados como «descartados» ni se pueden recuperar. Para dejar de recibirlos en adelante, deja de enviar esa cuenta desde Habeas.
La barra inferior y aplicar los cambios
Nada de lo que decides se ejecuta al instante: primero repartes decisiones por las fichas y luego lo aplicas todo junto. En la parte de abajo hay una barra fija que resume lo que vas a hacer:
- Cuántos movimientos vas a importar (en verde): los que has marcado como «crear movimiento» o «confirmar previsión».
- Cuántos vas a descartar (en gris): los marcados como «no importar».
- Si no has decidido nada aún, la barra te invita a elegir una acción.
Los pendientes que dejes en «Más tarde» no cuentan: se quedan tal cual en la bandeja para la próxima vez. Cuando estés conforme, pulsa el botón «Aplicar». Solo entonces Cuéntamo crea los movimientos, confirma las previsiones emparejadas y quita de la bandeja lo que has descartado. El botón permanece deshabilitado mientras no haya nada que aplicar.
El resumen final
Al aplicar, Cuéntamo te enseña un resumen de lo ocurrido: cuántos movimientos se importaron, cuántos se descartaron y, si procede, cuántas reglas de emparejamiento se han creado por el camino (para que operaciones parecidas se coloquen solas en el futuro). Desde ahí, un botón te lleva directamente a la lista de movimientos para comprobar cómo han quedado. Y si aún quedan pendientes por revisar (dejaste algunos en «más tarde»), aparece además el botón «Continuar con las pendientes» para volver a la bandeja sin salir de la pantalla.
Los movimientos que resolviste actualizan el saldo de su cuenta como cualquier otro alta. Y como el contador de la barra lateral se recalcula, verás cómo el distintivo ámbar baja o desaparece según lo que hayas dejado pendiente.
Cuando la bandeja está vacía
Si no hay nada que revisar, la pantalla te lo dice con un mensaje tranquilo y ningún movimiento en la lista. No es un error: significa que no ha entrado nada por integración desde la última vez, o que ya lo resolviste todo. Como la entrada del menú lateral solo aparece cuando hay pendientes, lo normal es que solo visites esta pantalla cuando el distintivo ámbar te avise de que hay trabajo.
Su hermana: la bandeja de Inversiones pendientes
Hay una segunda bandeja gemela, pensada para lo que llega de un bróker (por ejemplo, a través de una integración como Habeas): Inversiones pendientes. Funciona igual que esta, pero en vez de movimientos bancarios recoge operaciones de inversión —compras, ventas, dividendos— y movimientos de efectivo del bróker que Cuéntamo no ha sabido a qué cuenta asignar.
Antes, un movimiento de bróker sin cuenta reconocida se descartaba; ahora nunca se pierde: aterriza en esta bandeja para que lo revises. Aparece en el menú lateral, con su propio distintivo ámbar y contador, solo cuando hay algo pendiente.
La mecánica es la que ya conoces: los movimientos van agrupados por la cuenta del bróker de origen; en la cabecera de cada grupo asocias ese origen a una de tus cuentas (con la opción de recordar la correspondencia para las próximas veces), y cada ficha te deja Importar, No importar o dejarla para Más tarde. Al aplicar, lo que importes se convierte en operaciones de inversión en la cuenta elegida (y se deduplican por su referencia, para no repetir lo ya registrado). El resto del flujo —la barra inferior, el resumen final— es idéntico.
Requisitos y disponibilidad
Esta bandeja se nutre de la API pública de Cuéntamo, que se autentica con tokens de acceso personal. Crear y gestionar esos tokens, así como conectar una integración que empuje movimientos, es una funcionalidad de los planes superiores; encontrarás la gestión de tokens en Configuración.
Si no usas ninguna integración de este tipo, es normal que nunca veas esta pantalla en el menú: no la necesitas. Tu vía para meter movimientos en lote sigue siendo Importar fichero, subiendo tú el extracto cuando quieras.
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