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Objetivos de ahorro

Ponle nombre, importe y fecha a lo que quieres ahorrar, y sigue tu progreso mes a mes

Para qué sirven

Para convertir un "ojalá pudiera ahorrar para…" en un plan concreto. Le dices a Cuéntamo qué quieres conseguir, cuándo y cuánto cuesta. Él calcula cuánto tienes que apartar al mes y te enseña el progreso. Sin hojas de cálculo, sin matemáticas mentales.

Cuándo crear uno

  • Una entrada para un piso (40.000 € en cinco años).
  • Un viaje grande (3.500 € para Japón en 18 meses).
  • El cambio de coche (12.000 € en tres años).
  • El colchón de emergencia (6.000 € en un año).
  • Cualquier cosa con cifra y fecha aproximadas.

Cómo se crea uno

En Objetivos, pulsa "Nuevo" y rellena:

  1. Nombre ("Viaje a Japón").
  2. Importe objetivo (3.500 €).
  3. Fecha límite (octubre 2027).
  4. Cuenta de destino (la cuenta de ahorro).

Cuéntamo te dice automáticamente cuánto tienes que ahorrar al mes para llegar a tiempo. Si quieres, te crea de paso un recurrente de traspaso para que pase el dinero solo cada mes a la cuenta de ahorro.

Hitos por el camino

Una meta grande se lleva mejor por tramos. Añade hitos al objetivo (1.000 €, un mes de gastos, tres meses…) y Cuéntamo te dice cuál es el próximo y en qué fecha llegas a cada uno al ritmo que llevas. Y si una cuota (el préstamo del coche) está a punto de terminar, te propone seguir apartando ese importe hacia el objetivo.

El progreso

Cada objetivo tiene su barra visual: cuánto llevas, cuánto te falta, si vas por delante o por detrás del calendario. Si un mes ahorras menos, la cuota de los meses siguientes se recalcula. Si ahorras de más, el objetivo se cumple antes. Y lo que te propone apartar cada mes sale de tu Previsión: en los meses justos, poco o nada.

Trucos

  • Cuanta más fecha tengas por delante, más barata es la cuota mensual. 6.000 € en un año son 500 €/mes; en tres años son 167 €.
  • Asocia el objetivo a una cuenta de ahorro real, no a tu cuenta corriente, o el dinero "se pierde" entre los gastos del día a día.
  • Combínalo con un presupuesto: ahorras los 200 € del objetivo apretando el presupuesto de ocio.

Un objetivo de ahorro es una meta con nombre, importe y fecha: «3.000 € para las vacaciones antes de junio», «un colchón de emergencia de 6.000 €», «800 € para el ordenador nuevo». Cuéntamo lleva la cuenta de cuánto llevas ahorrado, cuánto te falta y a qué ritmo tendrías que aportar para llegar a tiempo. Es la hucha digital: tú defines la meta y la app te enseña, de un vistazo, si vas bien.

El progreso se calcula con un modelo de aportaciones: partes de lo que ya tenías ahorrado (el saldo inicial) y a partir de ahí van sumando los ingresos que entran en la cuenta del objetivo. Lo explicamos en detalle más abajo. Los objetivos aparecen en esta pantalla (dentro de Planificación) y también como widget resumido en el Inicio.

Crear un objetivo

Pulsa «Nuevo objetivo» arriba a la derecha. La primera vez, la pantalla está vacía con un cerdito 🐷 y un botón grande para empezar. Se abre un formulario; al guardar, el objetivo aparece como una tarjeta con su círculo de progreso.

No necesitas rellenarlo todo: con un nombre, un importe objetivo y una fecha límite ya tienes un objetivo funcionando. El resto de campos afinan cómo se mide el progreso.

El formulario, campo a campo

Nombre. Cómo lo reconoces («Vacaciones», «Colchón de emergencia», «Coche»). Obligatorio.

Importe objetivo. La cantidad que quieres reunir. Obligatorio.

Fecha de inicio (opcional). Desde cuándo cuenta el ahorro. Si la fijas, Cuéntamo suma sólo las aportaciones a partir de esa fecha (retroactividad): útil cuando ya llevabas un tiempo ahorrando para esto y quieres medirlo desde entonces. Si la dejas en blanco, cuenta desde que creas el objetivo.

Fecha límite (opcional). Cuándo quieres tenerlo; no admite fechas pasadas. Si la pones, Cuéntamo calcula cuánto tendrías que apartar cada mes para llegar a tiempo («Necesario/mes»). Si la dejas en blanco, no pasa nada: en su lugar Cuéntamo estima una fecha prevista según tu ritmo de ahorro real (lo que aportas al mes de media) y te muestra ese ritmo. Así puedes tener una meta sin presión de calendario y ver igualmente cuándo la alcanzarías.

Cuenta de ahorro (opcional). La cuenta donde vas guardando el dinero de este objetivo. En el desplegable sólo aparecen las cuentas de tipo Ahorro e Inversión (ver Cuentas). Si asocias una cuenta, el progreso se mide con los ingresos reales que entran en ella; si la dejas en blanco, el progreso se calcula sumando los movimientos que enlaces manualmente a este objetivo.

Saldo inicial (opcional). Lo que ya tienes ahorrado para esta meta el día que creas el objetivo. Es el punto de partida: a partir de ahí se van sumando las aportaciones. Por ejemplo, si ya llevas 500 € guardados, ponlos aquí y el objetivo arranca al 500 en vez de a cero.

Hitos intermedios (opcional). Importes por el camino hacia la meta: con «Añadir hito» pones tantos como quieras (hasta diez). Lo explicamos en «Hitos: la meta por tramos».

Etiqueta (opcional, sólo aparece si has elegido una cuenta). Si eliges una etiqueta, sólo contarán como aportación los ingresos que la lleven. Es la forma de tener varios objetivos en la misma cuenta sin que se mezclen (lo vemos en la sección siguiente). Si la dejas en «Todos los ingresos de la cuenta», cuenta todo lo que entra.

Color. Identifica el objetivo en la tarjeta y en el círculo de progreso. Elige uno de la paleta o abre el selector para un color a medida.

Icono (opcional). Un emoji (🏖️ 🏠 💰…) que decora la tarjeta. Hasta cuatro caracteres.

Generar aportación mensual automática (sólo al crear, y sólo si has puesto importe, fecha límite y cuenta de ahorro). Lo explicamos en «La aportación mensual automática».

Cómo se mide el progreso (el modelo de aportaciones)

Cuéntamo no te pide que apuntes «he ahorrado X» a mano. El saldo del objetivo se calcula solo, así:

Saldo actual = saldo inicial + aportaciones.

Las aportaciones son los ingresos reales (movimientos con importe positivo, incluidos los traspasos que entran) en la cuenta asociada al objetivo. Sólo cuentan los movimientos ya confirmados (reales), no los previstos.

  • Con cuenta y sin etiqueta: cuentan todos los ingresos que entran en esa cuenta.
  • Con cuenta y con etiqueta: cuentan sólo los ingresos de esa cuenta que llevan la etiqueta elegida.
  • Sin cuenta asociada: se usa el modelo clásico: la suma de los movimientos que enlaces manualmente a este objetivo.

Como el saldo se deriva de los movimientos reales, cada vez que registras o importas un ingreso en la cuenta, el objetivo avanza solo. Si te retiras dinero (un gasto) no resta: el modelo suma aportaciones, no calcula el saldo neto de la cuenta. Para reflejar una retirada, lo natural es que ese dinero salga como movimiento y ya no vuelva a entrar.

Varios objetivos en la misma cuenta (etiquetas y reparto)

Es muy habitual tener una sola cuenta de ahorro y varias metas dentro («vacaciones», «coche», «colchón»). Cuéntamo lo resuelve con dos mecanismos que puedes combinar:

  • Objetivos con etiqueta. Cada objetivo se queda sólo con los ingresos que llevan su etiqueta. Etiqueta tus aportaciones al vuelo y cada euro va a su meta. Es lo más preciso.
  • Objetivos sin etiqueta (reparto a partes iguales). Los ingresos «libres» —los que no llevan la etiqueta de ningún objetivo etiquetado de esa cuenta— se reparten a partes iguales entre todos los objetivos activos sin etiqueta de la cuenta.

Un ejemplo: en tu cuenta «Ahorro» tienes el objetivo «Coche» con la etiqueta coche y otros dos objetivos sin etiqueta, «Vacaciones» y «Colchón». Un ingreso de 300 € etiquetado coche va entero a «Coche». Un ingreso de 200 € sin etiqueta se reparte 100 € y 100 € entre «Vacaciones» y «Colchón». Los objetivos pausados o completados no entran en ese reparto.

La aportación mensual automática (recurrente vinculado)

Al crear un objetivo con importe, fecha límite y cuenta de ahorro, aparece la casilla «Generar aportación mensual automática». Si la marcas, eliges desde qué cuenta sale el dinero (por defecto, tu primera cuenta corriente) y Cuéntamo crea un recurrente de traspaso mensual desde esa cuenta a la del objetivo, por lo que falta (la meta menos el saldo inicial) repartido entre los meses que quedan. Te muestra en vivo cuánto será («Se creará un recurrente de X/mes»). Empieza el día 1 del mes que viene y termina en la fecha límite.

Hace falta la cuenta de ahorro porque el progreso se mide con lo que entra en ella: sin cuenta, los previstos de un recurrente no contarían como aportación.

Ese recurrente queda vinculado al objetivo. Cuando existe, la tarjeta y el detalle muestran «Tu aportación: X/mes» en lugar de «Necesitas X/mes», porque ya tienes una aportación programada. Puedes editarlo o borrarlo cuando quieras desde Recurrentes. Ojo: si pausas el objetivo, se pausa también su recurrente; al reanudarlo, se reanuda; y si borras el objetivo, su recurrente no se borra (el aviso de borrado te lo recuerda): quítalo desde Recurrentes si ya no lo quieres.

Cuánto apartar cada mes: según lo que te sobra

Con fecha límite, la cuenta fácil es «lo que falta entre los meses que quedan». Pero no todos los meses son iguales: si en diciembre se te juntan los regalos y el seguro del coche, proponerte la misma cifra que en un mes tranquilo es proponerte algo que no vas a poder cumplir.

Por eso Cuéntamo mira tu Previsión y reparte lo que falta en proporción a lo que te sobra cada mes. Un mes justo (en el que gastas lo que entra, o más) recibe poco o nada, y nunca te propone apartar más de lo que te sobra.

  • En la tarjeta verás «En noviembre, aparta X» (o que ese mes viene justo).
  • En el panel de detalle, el reparto mes a mes hasta la fecha límite, con los meses justos marcados.
  • Si ni apartando todo lo que te sobra llegas a tiempo, te lo dice, con cuánto faltaría, para que muevas la fecha o bajes la meta.
  • Si el objetivo ya tiene una aportación programada, el reparto es de lo que hace falta además de ella.
  • Con varios objetivos, lo que sobra cada mes se reparte primero al que vence antes, para no contar dos veces el mismo dinero.

Cuantos más recurrentes tengas apuntados, más fino sale el reparto. Sin previstos, verás el reparto de siempre («Necesitas X/mes»).

Hitos: la meta por tramos

Una meta grande se hace cuesta arriba: 9.000 € para un colchón de emergencia parecen inalcanzables el primer mes. Lo que funciona es lo que hace un corredor con una maratón: partirla. Primero 1.000 € para la avería de la lavadora, luego un mes de gastos, luego tres. Cada tramo es una pequeña victoria, y llegar a ellas es lo que hace que no abandones.

Eso son los hitos. Los pones en el formulario del objetivo, con «Añadir hito», y Cuéntamo los ordena solo. Sólo cuentan los que están por debajo de la meta: si un día bajas la meta y un hito queda por encima, deja de mostrarse, pero no se borra, y vuelve si la meta sube.

  • En la tarjeta verás el próximo hito y cuánto te falta para él.
  • En el panel de detalle, la lista completa: los conseguidos, con su marca, y para cada uno de los pendientes, la fecha en que llegas al ritmo que llevas. Es el mismo ritmo que la fecha prevista de la meta, así que cuadran.

Si creas el objetivo desde el colchón de la Previsión («Crear un objetivo con hitos»), los hitos vienen ya propuestos: 1.000 €, un mes de gastos esenciales y tres meses, redondeados a la centena y sólo los que quedan por debajo de la meta.

Cuando termina una cuota: seguir apartándola

El último pago del préstamo del coche es un buen día, y también una oportunidad: ese dinero hacía tiempo que no lo contabas como tuyo, así que si lo sigues apartando, ahora hacia un objetivo, no lo vas a notar.

Cuando un gasto recurrente con fecha de fin termina en las próximas semanas (o acaba de terminar), en Objetivos y en Recurrentes aparece un aviso con el concepto, el importe y la fecha. Eliges el objetivo y pulsas «Seguir apartándolo desde…»: Cuéntamo crea un recurrente de traspaso por el mismo importe y la misma periodicidad, desde la misma cuenta en la que se cargaba la cuota hasta la cuenta del objetivo, empezando en la fecha en que habría tocado la siguiente cuota. Si el objetivo aún no tenía aportación, ésta pasa a ser la suya.

Sólo se ofrecen los objetivos que tienen cuenta de ahorro asociada, porque el traspaso necesita un destino. Si no te interesa, «No, gracias» lo descarta para todo el libro de cuentas y no vuelve a salir.

Las tarjetas de objetivo

Cada objetivo es una tarjeta con una franja de su color. Dentro ves:

  • El icono y el nombre, y una insignia de estado si procede: verde «Completado» o gris «Pausado».
  • Un círculo de progreso con el porcentaje conseguido.
  • Los importes: lo ahorrado frente al objetivo (por ejemplo «1.200 € / 3.000 €»).
  • La fecha límite y cuántos meses faltan.
  • La aportación mensual: «Necesitas X/mes» para llegar a tiempo, o «Tu aportación: X/mes» si hay recurrente vinculado.
  • La cuenta asociada, si la hay.

Debajo hay tres botones: editar , pausar/reanudar (no aparece en objetivos completados) y borrar . Al pulsar en el cuerpo de la tarjeta se abre el panel de detalle. En pantallas estrechas las tarjetas pasan a una versión compacta y se apilan en una sola columna.

El panel de detalle

Al pulsar una tarjeta se abre una ventana con toda la información del objetivo:

  • Un círculo de progreso grande y los importes (ahorrado / objetivo), con «Faltan X» debajo.
  • Fecha límite y meses restantes.
  • Necesario/mes: lo que tendrías que aportar cada mes desde ahora para llegar a la meta.
  • Aportación actual: lo que aporta el recurrente vinculado, normalizado a mensual (si lo hay).
  • Un indicador de si vas en camino: en verde «En camino» cuando al ritmo actual llegarás a tiempo, o en rojo «A este ritmo llegas en [fecha estimada]» cuando te vas a pasar de la fecha. Sólo se muestra en objetivos activos.
  • La cuenta asociada.
  • Las aportaciones recientes: las últimas entradas que han sumado al objetivo, con su concepto, fecha e importe.

El «Necesario/mes» y la estimación de llegada se recalculan solos con lo que llevas ahorrado y con la aportación programada. Para ver el impacto de tus objetivos sobre el saldo global, tienes la Previsión; para controlar el gasto por categoría, los Presupuestos.

Estados: activo, pausado, completado y vencido

Un objetivo puede estar en cuatro estados:

  • Activo. En marcha; suma aportaciones y entra en el reparto a partes iguales de su cuenta.
  • Pausado. Lo aparcas temporalmente. Deja de entrar en el reparto y, si tiene recurrente vinculado, ese recurrente se pausa también. Reanúdalo cuando quieras con el botón de play .
  • Completado. Cuando alcanza el 100 %. Se marca con la insignia verde y se guarda la fecha en que se completó. Los completados se agrupan en una sección «Objetivos completados» plegable al final de la lista.
  • Vencido. Llegó su fecha límite sin completarse. Aparecen destacados en un aviso ámbar arriba de la lista, con su porcentaje y un enlace «Ampliar plazo» que abre el editor para ponerle una fecha nueva.

Comprar una vivienda: el objetivo con la cifra completa

Junto al botón de crear hay otro, «Comprar una vivienda», que existe porque el número que hay que ahorrar para comprar casa no es la entrada. A la entrada hay que sumarle el impuesto de la comunidad donde está el piso y los gastos de la escritura, y eso, en una compra normal, es la diferencia entre ahorrar un 20 % del precio y necesitar cerca de un 29 %.

El asistente te pide el precio, dónde compras, si es de segunda mano o nueva, tu situación y cuánto financia el banco, y te enseña el desglose: entrada, impuesto, notaría, registro, gestoría y tasación. Al aceptar, abre el formulario de objetivo con el total ya puesto.

Dos cosas que conviene entender del cálculo:

  • Manda dónde está el piso, no dónde vives tú. Si resides en Madrid y compras en Málaga, pagas el tipo de Andalucía. Por eso te pregunta el territorio y no lo deduce de la configuración de tu libro.
  • El impuesto no sale del precio. Sale del valor de referencia del Catastro, salvo que el precio sea mayor, en cuyo caso manda el precio. Por eso hay una casilla para el valor de referencia: si la dejas vacía calculamos sobre el precio y te avisamos, porque si el valor de referencia es más alto pagarás más de lo que te hemos dicho. Se consulta gratis en la sede electrónica del Catastro con la referencia catastral.

Si tu situación da derecho a un tipo reducido (vivienda habitual, joven, familia numerosa, discapacidad), el asistente lo aplica y te dice qué condición tendrías que cumplir: los límites de renta y de valor no se preguntan aquí, así que la cifra es una estimación buena, no una liquidación.

En algunos territorios aparece además una casilla con un supuesto que depende del piso y no de ti, y que sale más barato que cualquier perfil. En los forales vascos es la vivienda de hasta 120 m² construidos, que baja el tipo del 4 % al 2,5 %. En Castilla y León es el 0,01 % de los jóvenes, que no es el caso general: un menor de 36 años que compra en la capital paga el 4 %.

Esa casilla sólo te pregunta lo que no podemos deducir. El 0,01 % de Castilla y León exige tres cosas a la vez, pero dos ya las sabemos: que todos los compradores tengan menos de 36 años es el perfil que has elegido en «Tu situación», y que la vivienda valga menos de 150.000 € sale del precio (o del valor de referencia, si es mayor). Por eso la casilla sólo aparece si has marcado «joven», y sólo pregunta por el municipio. Si marcas la casilla y el piso se pasa de 150.000 €, te decimos que el 0,01 % no se aplica y por qué, en lugar de dejarte con un número que no te van a cobrar.

La misma cuenta, sin entrar en la aplicación, está en la calculadora pública de gastos de comprar vivienda.

Cuando firmas: dar de alta la casa en el patrimonio

En Patrimonio hay un botón «Ya he firmado» que abre el mismo asistente y, al aceptar, crea de una vez el inmueble y su hipoteca vinculada, con el cuadro de amortización.

Lo importante está en el valor con el que se guarda: no es el precio, es el precio más los impuestos y los gastos de la compra. Es el «coste de adquisición satisfecho» del que habla la ley del IRPF, y decide dos cosas que llegan años después: cuánta ganancia declaras el día que vendas y cuánto puedes amortizar cada año si acabas alquilándola. Guardar sólo el precio es un dato que luego ya no se puede reconstruir, porque las facturas se pierden.

Editar, pausar y borrar

Editar abre el mismo formulario para cambiar nombre, importe, fecha, cuenta, saldo inicial, etiqueta, color o icono. (La casilla de aportación automática sólo aparece al crear, no al editar.)

Pausar/reanudar cambia el estado sin perder nada. Recuerda que pausar arrastra al recurrente vinculado, si lo hay, y reanudar lo vuelve a poner en marcha.

Borrar pide confirmación. Al eliminar el objetivo, su recurrente asociado (si lo tiene) se conserva, por si lo quieres seguir usando: si no, bórralo desde Recurrentes. Además se limpia la referencia al objetivo en los movimientos que estuvieran enlazados a él; esos movimientos no se borran, sólo dejan de contar para el objetivo.

¿Listo para probarlo?

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